Era demasiado tarde y mi cuerpo andaba mas por instinto que por ordenes de mi cerebro, de vez en cuando el sonido de la musica me hacia bailar y moverme torpemente entre el tumulto de gente que tenia a mi alrededor, caras conocidas, caras.... no tan conocidas.
El calor de los cuerpos de mi alrededor me hacian sentir un poco incómoda y por las miradas de mis amigas todo presagiaba que aún me quedaba un buen rato de baile sin sentido, así que rumbo a la barra fuí a por otra copa que calmara mi sed y mi agobio.
-¡Por favor un gin tonic!- A esa hora las buenas maneras creo que andan en desuso porque la sonrisa que me dedico el camarero fué un poco de...¨mira esta¨.
En el aire se olía sudor , perfumes mezclados, asiendad de sexo, y me sentía turbaba ante todo y todos.
Torpemente bebia de mi vaso mientras me movia con el sonido de la musica y ahí estaba él, el chico que me
