Cada vez que llueve, cada vez que escucho el agua golpear el suelo en su música relajante no puedo evitar que mi imaginación y mi mente calenturienta me jueguen malas pasadas, jajá es curioso pero no puedo evitarlo ni queriendo.
Aquí sentada en la oficina solo pienso en el fin de semana pasado y la intensa lluvia y una sonrisita tonta y el rubor llegan hasta mis mejillas, oír el móvil y tu voz, ainss como me calma escuchar tu voz por teléfono...
-. Hola cariño, me voy a hacer la compra, a parte de las cosas de la lista recuerdas algo más que haga falta, y si vas a preguntar si he revisado si queda cava para estar en caso de necesidad todo el fin de semana encerrados en casa te diré que hay de sobra y que ya hay una botella enfriando.
-. Dioses, a veces da miedo lo que me conoces, del pan no te preocupes ya lo compro yo subiendo.
-. Ok, no trabajes mucho hasta dentro de un rato, un beso.
-. Adiós, hasta ahora Amor.
Se me hace tan raro tenerte tan cerca después de tanto tiempo, que resulta hasta increíble oírte decir nos vemos en un rato.