Mientras masticaba el ultimo trozo de sushi, observaba como le escurría el tibio aceite por la comisura de lo labios después de su sabroso bocado.
Era la primera vez que acudía a un restaurante japonés, siempre fui reacio para estos temas gastronómicos, muy cerrado para probar otros sabores, sin contar el excesivo rechazo a la comida cruda. Reaccione bien, mas que bien, saboree sus exquisitos platos, adornados excesivamente tal vez, algo horteros y chillones, pero de unos sabores que me sorprendieron gratamente. Yo había terminado, y mi turno era el de observarla como apuraba hasta el trozo mas minúsculo, gesticulando y riendo efusivamente mientras me contaba batallas de una vida pasada. Por equivocación quizás, el camarero nos trajo otra delicatesen, nos miramos asombrados, y antes de rectificar que ese plato no es un pedido nuestro ella se adelanta intuyendo mi reacción y da las gracias por el manjar que tenemos en la mesa.
Algo se aprecia en su mirada, en el brillo de sus ojos, en como me observa. Algo va a ocurrir.
Me mira con deseo, y se abre de piernas enseñándome el origen del mundo, a la vez que mira con hambre caníbal el susodicho plato.
Capto el mensaje, sin siquiera percatarme si nos observan, con mi mano derecha agarro el montadito de salmón, con la izquierda aparto el mojado tanga que se le mete por el coño, ella se muerde el labio inferior al verme tan decidido por la perversión que se aproxima.
Comienzo el juego acariciando los labios dilatados, apartando con los dedos y adentrándome cada vez más en esa perturbadora sonrisa. Ella gime, se acalora. Ciego por la perversidad de mi juego le introduzco más el pequeño banquete abriéndole los labios hasta que mis dedos no dan más de sí, la visibilidad del agujero es pasmosa, chorrea.
Todo el montadito de salmón esta dentro, resguardado del mundanal ruido, su coño ha engullido sin chistar, obedeciendo sus intenciones con mis actos. Ella cierra las piernas como si la obra hubiese finalizado. Bebo un poco de vino. La miro fijamente y le aparto las piernas, metiéndole dos dedos en busca de ese afortunado canapé, lo toco, arde, quema, al hurgar dentro de ella, sin avergonzarse lo más mínimo, cierra los ojos y comienza a jadear, su respiración se agita, él pecho activa su vaivén por la excitación
Saco el generoso bocadito, al hacerlo gime, mis dedos junto con el están empapados, la gente de la mesa de enfrente nos observan, igual que los de al lado.
(Ojalá pudiese sodomizarte, aquí, delante de todos)
El premio lo tengo en mis manos, me mira, sonríe, abriendo y lamiéndose los labios, los abre mas, le acerco su trofeo a la boca lo muerde arrancando un pedazo de él, mastica, mientras con su mano izquierda se masturba metiéndose el dedo índice y corazón...
Copio su conducta, y el sobrante del bocado me lo como de una sentada, delicioso, exquisito. El sabor de su coño inunda todo mi paladar, un ingrediente único, inimitable, alta cocina, para pocos.
-Le pregunto:-Quieres postre?-
Sonríe, contestando:-No gracias, eso para después-
Mi último cometido es evidente, pedir la cuenta y largarnos de ahí.
Al salir del japonés, me agarra del cuello de la camisa y me planta un beso de lo mas carnoso, carnoso por la pecadora y jugosa lengua que recorre mi boca en busca de mi temblorosa lengua meternos en el coche no puedo evitar meter mi mano por debajo de su falda.., en busca de esos labios hambrientos. Ella se deja a mi merced, le muerdo el cuello con ganas de arrancar un pedazo Se agarra al volante diciéndome que no pare. Tres dedos están jugueteando por ese pasillo cavernoso, ardiente. Los meto con rapidez, entrando y saliendo con efusividad, más rápido.
Cierra las manos con tal fuerza el volante, que en cualquier momento lo arranca de cuajo, gime mas, grita, sin parar ni un segundo me agacho a su coño, saco los dedos y lo chupo, meto mi lengua en él, el clítoris esta duro y sobresaliente, me ensaño con él.
Arranca el coche dirigiéndonos por la solitaria ciudad, sigo comiendo ese palpitante manjar, grita de placer, el coche por un instante zigzaguea, me asusto, te pregunto que si lo dejo, tu concentrada en la carretera y borracha de mi dudas si decir si o no, parece que de tu boca va a salir un si, pero rectificas diciéndome que no, que por favor siga, que no pare.
Ordenes para mí.
(Quiero que otra mujer te folle por el culo con un arnés, mientras yo me masturbo corriéndome en tu boca)
El coche se detiene, el culpable, el semáforo que nos observa ruborizado. No aguantas mas la tortura de no poder participar, así que me levantas y me comes la boca, chupándome los labios, mi lengua, me dices que te encanta el sabor que tengo, un brebaje de los tuyos señalo. El semáforo nos da la señal de salida, aceleras girando hacia la derecha, me agacho con mi satisfactoria obligación .Un orgasmo se acerca, gritas, agarrantote al volante como si de ello dependiese tu vida, cierras las piernas, me aprietas con los muslos tensos, jugos recorren mi boca, te agitas, un a ataque de gemidos y espasmos recorren tu cuerpo, arqueas la espalda, sin perder de vista la carretera, batallando por mantener los ojos abiertos. Desaceleras y te paras. Yo continuo agachado acariciándome el pelo me dices que ya esta, que ha sido una gozosa locura. Que ya me puedo levantar, me niego. Asombrada, con una carcajada, prosigue el camino.
Dejo que tu respiración apacigüe un poco, al ver que comienza a volver a la normalidad, abro tus labios y te introduzco el pulgar, que rico sabe, un helado caliente para privilegiados. Para mí.
Un coche se detiene a nuestro lado, una pareja nos mira y ríen, pregunto si te conocen, te echas a reír, me dices que son del restaurante, que estaban a nuestro lado.
Para darle más morbo al asunto, meto un dedo en tu raja y te lo acerco a tu boca, muy despacio, los del coche no pierden detalle, tu con la lengua tocas mi punta del dedo, jugando como una víbora. Comienzas a lamerlo con delicadeza succionándolo todo, la pareja no pierde detalle, te meto dos dedos en la boca, menuda mamada de dedos, que dura la tengo.
Saco los dedos restregándolos por los labios, tú como una perra los lames muerta de hambre. Cambia a verde el disco, sales disparadas, dejando a atrás a esos pervertidos mirones. Tus Carcajadas ante tal espectáculo son el detonante de mi acompañamiento también.
La noche es agradable, temperatura suave, solitaria. Antes de introducirnos en el garaje te sacas el tanga empapado, bajas la ventanilla y lo echas afuera, ríes. Asombrado por el desenfreno que llevas te pido que no corras tanto, que en el parking puede que algún coche se te cruce y tengamos un accidente, me dices que me calle, que controlas, frenas en seco, sacas el tickets, la valla sube y metes el automóvil.
En pocas vueltas encuentras una plaza vacía, lo metes de culo. Al aparcar me pides que te la meta por el culo, fuera del coche. Sonrió y te digo que fuera no, que nos pueden pillar, me rectificas diciendo que es eso lo que quieres, que nos pillen. Algo cortado acepto. Me bajo del coche dirigiéndome a su lado, abro la puerta algo enfadado, la agarro del brazo izquierdo sin delicadeza. La saco del automóvil con brusquedad y la empujo encima del capó. Me pides que no sea estúpido, que no te gustan las brusquedades, haciendo caso omiso, le doy la vuelta y la inclino sobre sus manos, le subo la falda, saco mi polla erecta y sin ningún aviso y juego, le meto el pene sin dudarlo, con fiereza .Gritas, me dices que porque soy tan bestia, callo, comienzo los empujes con velocidad, mi único cometido es correrme de una vez e irnos de ahí. Mientras me la follo gime, con mi mano derecha le agarro la nuca y la agacho la cabeza a ras de la chapa, la follo cada vez mas rápido. Sabiendo lo pervertida que eres este juego comienza a gustarte, te sientes más cómoda en el.
Al final del pasillo, a lo lejos, en la oscuridad, dos pequeñas luces nos miran, me percato del coche, te aviso que pongamos fin a esto, me pides por favor que no lo haga que siga follandote. Es una locura, pero continuo, mis manos sobre sus hombros empujo cada vez más rápido. El coche sigilosamente se acerca, sus ojos luminosos se hacen más grandes, iluminándonos.
Quiero correrme para largarnos de ahí, pero la ansiedad me bloquea. La follo como un animal, sin cortarte gimes, la luz nos inunda, nos ciega, somos como una estrella posando para los flashes.
Al ver el coche a dos metros de nosostros, te ríes, sacas tu lengua lamiendo el capó del coche. Se abren ambas puertas y sale una pareja, son ellos, los del semáforo.
Cabrones, nos han seguido. Ella se acerca sin mediar palabra, morena de pantalones ceñidos, zapatos de aguja, camiseta ajustadísima, tetas grandes, demasiado tal vez para tan poca espalda. Me saluda, continuo follándola y ella grita mas, esta en su salsa, esto la pone a mil. Si decidiese poner fin a esto ella no me lo perdonaría jamás. Así que no me queda más remedio que acomodarme.
(Varios hombres van a follarte querida, no niegues tus instintos, te gustará)
Sin dilación alguna me aparta de ella sacándome la polla de su culo, se agacha y lo introduce en su boca. Come con gran avidez, no es una novata, sabe lo que hace. Inclino la cabeza hacia atrás del placer con que lo hace, la saca de la boca escupiéndola para lubricar, y al ruedo otra vez. Miro a mi novia con intriga, ella me observa con deseo, sonriendo, mientras el acompañante de mi mamona, se baja los pantalones para continuar lo que yo había dejado. Una polla en plenas facultades, no como, la mía, fatigada. Se la mete despacio, no hay trabas, el túnel esta despejado. Le toma el pelo como si estuviese cabalgando y comienza a meterla y sacarla lentamente, gime, mirándome fijamente, observo a mí acompañante de rodillas, engulle sin descanso.
Voy a correrme, le aviso, me dice que prosiga, que se lo de todo. Mi grito delata el semen escapando, le agarro la cabeza contra mi, tose, entra todo sin gota desperdiciada, se saborea por el merengado premio. Aguarda una pequeña porción de mi tibia leche en su boca, me besaste la lengua y me regala parte mi esencia, lo saboreo, ojo sus labios con el, me aparta y chupa mis labios para no dejar resto alguno. Estoy fatigado, me apoyo en el coche para observar el trabajo de ellos.
Cada vez la folla con más ansia, quiere correrse. Su acompañante se agacha por debajo de mi chica y le comienza comerle el coño empapado, mientras su polla entra y sale, ella mantiene la lengua en la raja para que el miembro roce su rosada lengua.
La afortunada grita cada vez más, un vicio de parking.
Me pongo delante de ella y le meto mi polla en la boca, esta flácida, no hay problema, le encanta que este así al principio, poco trabajo necesitara acabo para reactivarla.
Lo consigue, chupa con hambre, mientras él la embiste con fuerza, mas rápido, y la insaciable pareja de el come el coño de mi novia como si fuese el ultimo banquete de su vida.
Una imagen de tal calibre no se olvidara nunca, un espectáculo enloquecedor.
El está a punto, le tira del pelo hacia atrás, blasfemando, ella abre la boca de placer, sin parar de gritar, me pone cachondo.
Antes de correrse la saca, se agacha para lamerle el ano, lo hace, este su cara entre sus nalgas, grita, gime, enloquece, el se lo escupe, y acto seguido le mete la polla en su culo, rápido, parece que le duele, no importa, le encanta. Con rabia se la folla, se va a correr, sigue mamándomela…..Saca su polla y se corre en el agujero, por fuera, grita y tira de su pelo ,apartando la cara de la mamada, la otra chica comienza lamerla y limpiarle todo el semen, metiendo su lengua por el culo no deja rastro.
Mientras él se aparta, observamos ambos dos perras en celo, dispuestas terminar la obra. La chica tragona le introduce cuatro dedos por el coño a mi novia y comienza a hacerlos bailar con velocidad, gritando que se corra.
Mi viciosa amada se mueve, tiembla, grita, hasta que se tumba mas en el suelo y pidiendo clemencia por el exceso de placer. El orgasmo la delata, espasmos por las piernas, la otra continúa con más fiereza, la va a dejar seca, la va a matar.
Basta grita mi orgásmica novia, tanto placer no se puede tolerar.
La otra saca los dedos de su coño y los mete en su boca, sentada, mirando a mi chica tirada en el suelo echa un trapo. Su respiración es muy agitada, con los ojos semicerrados me mira y sonríe, yo lo hago con ella.
Las dos se ponen de pie, meto mi polla en la bragueta. Hablamos un rato.
Cada uno de nosotros nos dirigimos a nuestros vehículos. Nos pitamos al irnos.
Al salir del garaje, vemos como el cielo tiene otro color, otra textura, el aire es distinto, el color de las cosas son diferentes, nosotros somos diferentes.
Al ir conduciendo me tocas la polla, la rengo dura, imagino, recuerdo todo lo hecho en ese oscuro parking, me dices que hay que acabar lo empezado, estoy de acuerdo, desabrochas los botones del pantalón, te inclinas hacia ella, temblorosa esta. Esta en tu boca, paro el coche, el semáforo esta en rojo, un coche a nuestro lado se detiene, el conductor me mira, su acompañante también, mi chica se incorpora, les observa, nos miramos, arranco, nos siguen, un parking con el cartel “Libre” nos señala. Miro a mi chica, sonríe, rio a carcajadas. Los semáforos, los culpables. Nosotros,.. Los elegidos.
(Tu ano esta tan dilatado que voy a meterte mi polla y un consolador a la vez, gritaras, gozaras.)
Moschino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario